lunes, 9 de marzo de 2015

Escuela peregrina abstract

ESCUELA PEREGRINA … UN VIAJE A LA SEMILLA


 Toda semilla trae en sí, la memoria del árbol que fue…

y el recuerdo del árbol que será…
Aletheia




La escuela como “aquello que vale la pena hacerse”, en su acepción original griega, se crea y se ofrece como una oportunidad para el aprendizaje, que se elige.

La escuela peregrina, es un estado vibrante, un sistema complejo, una magia que puede surgir a pesar de todo… Es viral, emerge en cualquier parte y en cualquier momento… Es detonadora de aprendizajes peregrinos.


Dentro de la escuela peregrina, la evaluación es un: Darse cuenta de… ¡hacer click!, es esa conciencia del aquí y ahora, es el momento de darse cuenta… Hacer una conexión, relacionar, darle valor a algo que se ve por primera vez o como si fuera la primera vez.  Tiene una connotación de vincularidad, acerca, aprecia, toca… y por eso suena: ¡click! … Como metódica se propician las condiciones para los estremecimientos, se crean espacios de orígenes borrosos, donde la semilla es la fe, tiene el valor de la potencia, trae el árbol que fue y que será. Contiene una promesa, una esperanza cósmica y al mismo tiempo es la memoria de la humanidad, en una conexión akásica.
La pregunta ¿por qué estoy aquí? Trae transformaciones que desgranan experiencias vivas.  Hay una combustión compartida, una respiración acompasada, una sincronicidad rítmica.

El darse cuenta es la esencia y potencia de la sensibilidad, que vivifica muchos sentidos. Se recupera la sensorialidad humana: ver, escuchar, oler, sentir, saborear… y empiezan a aparecer los   holosentidos, que se resisten al control y a la uniformidad y que son expresión de  conexiones caórdicas,  que se revelan en una viscosidad perceptual que emerge, como sutura, entre la licuefacción caótica (hemofilia perceptual) y la solidificación anquilosada (trombofilia perceptual).

El sentido del silencio, por ejemplo, propicia movilidades no reveladas, deriva en un sentido de alerta cósmica, en un sentido de sigilocidad perceptual que dan cuenta de la complejidad y de la riqueza de tejidos holográficos que caracterizan al aprendizaje peregrino; siempre conectado de manera privilegiada con el sentido del yo forastero; encarnación de la extranjeridad que nos co-implica con lo más profundo de nuestro ser como configuración de la vida y camino de múltiples aperturas emocionales, cognitivas y espirituales.

La holosensorialidad apadrina la bifurcación desde un tiempo CRONOS, hacia un tiempo KAYROS, donde se libera y nos libera de la “ronda del reloj” y torna a ser tiempo  para hacer aquello que vale la pena hacerse.

El tiempo Kayros es viscoso, pluridimensional e inabarcable; akásico: en él se sintetizan todos los tiempos. Kayros nos permite explorar dimensiones temporales multiformes y ricas. Hay tiempos “catenarios”, relajados y tranquilos, con una tensión flexible; hay tiempos “esféricos”, que nos envuelven en una burbuja de la que no queremos salir; hay tiempos “flecha”, que nos incitan a la acción, que casi nos obligan a cumplir con un cometido y avanzar; hay tiempos “espiralados”, que nos enmarañan en caminos seductores, en ciclos donde el mañana era ayer; hay tiempos “fractálicos  que se expanden, y en solo un segundo, nos entregan el infinito.



De un topos apegado al mapa, pasamos a una sensofilia del territorio que potencia acontecimientos, como aprendizajes vivos.  Se genera un vínculo con el sitio más allá del espacio, a través de un enseñaje cósmico, donde los modelos pedagógicos se vuelven intuitivos, creativos y flexibles.

Se atisban los caminos por recorrer, aceptando la extranjeridad como una constante.  El yo profundo, la hermandad planetaria, la colectividad, la capacidad de amar, generando resonancias pedagógicas en sincronicidades son las claves que configuran la emergencia de un currículo que traduce la disposición a emprender el camino del peregrinaje abriendo la mente, levantando “el sombrero”, ofreciendo como un “cuenco” nuestros brazos para dar y recibir en el camino; cargando en el corazón, como nuestra “mochila”, todo lo que ha sido y lo que será.

En los pies las “conchas” sagradas que nos invitan a estar presentes y conscientes en cada paso del camino y el bastón o “cayado” que como nuestra columna vertebral nos sostiene y nos conecta. En el todo las partes, un currículum holístico que se niega a ser despedazado y se apega a la pregunta como  interrogación perdurable involucrada en búsquedas  permanentes; como re-mediación pedagógica.

El lenguaje se vuelve un interlenguaje: oral, corporal, matizado por señas, donde la simbología es circunstancia expresiva, detonadora de sentidos.


Se aprende en vibración con una energía poética de lenguajes fluidos donde se vivencian las irrupciones de la incertidumbre de manera gozosa un ambiente re-mediador, donde la uniformidad adquiere las bases para transformarse en autenticidad plural, en coherencia con una dimensión académica encarnada donde la pregunta es maestra(o), detonador de aprendizajes, mediadora siempre mediada que asume la complejidad como lengua entre sus lenguas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario